El transporte de envases en el mundo real

La mayoría de los envases están diseñados para proteger su contenido, no para ser transportados. Esa deficiencia se hace evidente en cuanto alguien tiene que tocarlos.
Sin un punto de agarre definido y fiable, el manejo se vuelve irregular. Los trabajadores agarran donde pueden: bordes, solapas o orificios de agarre troquelados poco resistentes que no se diseñaron para soportar cargas reales.
Lo que parece estar bien en un palé se descompone rápidamente cuando se pone en movimiento.
¿Qué lo impulsa?
- Para levantar objetos es necesario cambiar su posición, reajustarlos y, a veces, contar con la ayuda de otra persona
- Los orificios estándar para las manos se deforman, se rompen o fallan con el uso repetido
- Los paquetes se desequilibran, lo que aumenta el riesgo de que se caigan
- El avance se ralentiza a medida que cada punto de contacto se convierte en un pequeño problema que hay que resolver
Repercusiones operativas:
- Pérdida de tiempo: La gestión se convierte en el cuello de botella en lugar de ser un paso rápido
- Riesgo de daños: Los paquetes que se caen o no se controlan adecuadamente provocan la pérdida de productos
- Esfuerzo laboral: Levantar objetos de forma incorrecta aumenta la fatiga y el riesgo de lesiones
- Incoherencia: No hay dos personas que manejen el paquete de la misma manera
Qué evaluar
- ¿Existe un punto de agarre constante y repetible?
- ¿Ese punto coincide con el centro de gravedad?
- ¿Resiste la estructura al someterse a levantamientos repetidos?